Coaching o formación

Coaching o formación: cómo saber qué puede ayudarte en cada momento

Hace poco, un directivo me explicaba que le costaba mucho conectar con su equipo. Sentía que era bastante más exigente que las personas que tenía alrededor y había llegado a preguntarse si estaba pidiendo demasiado o si simplemente los demás no respondían al nivel que esperaba.

En otra ocasión, otro profesional con una enorme responsabilidad me contaba algo muy distinto: pasaba el día gestionando negociaciones complejas, cifras importantes y decisiones en las que sentía que no podía permitirse dudar. Sin embargo, al llegar a casa, un pequeño desencuentro con su hijo podía llegar a desbordarlo.

Dos situaciones diferentes, pero con algo en común: el problema no siempre está en que falten conocimientos o herramientas profesionales.

A veces necesitamos aprender una metodología. Otras veces, necesitamos parar y entender qué está ocurriendo en la persona que hay detrás del cargo.

¿Formación o coaching individual?

Cuando aparece una dificultad en un equipo o en una posición de responsabilidad, es habitual pensar primero en formación.

Y tiene sentido.

Una formación puede ser útil cuando necesitamos aprender una herramienta, conocer una metodología o adquirir una competencia concreta.

Pero hay situaciones en las que el reto no está en saber más.

Está en cómo gestionamos la presión, la exigencia, los límites, las relaciones, la frustración o determinadas decisiones.

Ahí es donde un proceso de coaching individual puede ofrecer otro tipo de espacio.

Cuando el reto es… Puede tener más sentido…
Aprender una herramienta, metodología o proceso concreto Formación
Compartir conocimientos o criterios con varias personas Formación
Trabajar una situación profesional específica de forma personalizada Coaching individual
Explorar bloqueos, exigencia, comunicación, relaciones o decisiones Coaching individual
Necesitar un espacio confidencial para pensar y probar nuevas formas de actuar Coaching individual

No se trata de que una opción sea mejor que la otra.

Se trata de identificar qué necesita realmente la persona en ese momento.

Y, en algunos casos, ambas pueden complementarse.

Cuando el reto no es aprender más, sino entender qué está pasando

Hay situaciones profesionales en las que acumular más teoría no necesariamente cambia lo que ocurre.

Por ejemplo:

  • sentir que debes controlar todo porque, si no lo haces tú, las cosas no saldrán bien;
  • exigirte mucho y esperar que los demás funcionen exactamente igual;
  • tener dificultades para delegar;
  • frustrarte cuando el equipo no responde como esperabas;
  • evitar conversaciones que sabes que necesitas afrontar;
  • llevarte la presión profesional a casa;
  • sentirte solo ante determinadas decisiones;
  • detectar que un problema profesional está conectado con algo más personal.

En esos casos, el trabajo no consiste únicamente en aprender una técnica.

Consiste en observar qué está ocurriendo, reconocer cómo estás reaccionando, potenciar los recursos que ya tienes y probar nuevas maneras de responder.

No somos una persona en el trabajo y otra al llegar a casa

Durante mucho tiempo hemos intentado separar de forma casi absoluta lo profesional de lo personal.

Pero ambas dimensiones se influyen constantemente.

La forma en que gestionamos la exigencia, el conflicto, el miedo a equivocarnos, la necesidad de control o nuestras relaciones no desaparece cuando entramos en una oficina.

Y tampoco desaparece al salir de ella.

Por eso, en mis sesiones no separo artificialmente a la persona del profesional.

Si una situación personal está influyendo en cómo trabajas, decides, lideras o te relacionas profesionalmente, puede ser útil incorporarla al proceso.

Y también al revés: muchas situaciones del entorno profesional nos ayudan a reconocer patrones que aparecen en otros ámbitos de nuestra vida.

No porque todo tenga que mezclarse, sino porque a veces entender una parte nos ayuda a desbloquear otra.

Comunicación, relaciones y crecimiento profesional

Uno de los temas que aparece con frecuencia cuando trabajo con profesionales y directivos es la comunicación.

Pero no siempre porque la persona “no sepa comunicar”.

Puede conocer perfectamente las herramientas y, aun así, encontrarse con dificultades cuando aparecen:

  • la presión;
  • la impaciencia;
  • la autoexigencia;
  • la dificultad para escuchar;
  • el miedo a equivocarse;
  • la necesidad de tener razón;
  • la dificultad para delegar;
  • o la frustración cuando los demás no responden como esperamos.

Entonces cambia nuestra manera de comunicar.

Y también nuestra manera de relacionarnos, decidir, liderar o afrontar determinadas situaciones.

A veces ayuda hacerse preguntas muy sencillas:

¿Qué me está pasando a mí en esta situación?

¿Estoy escuchando o estoy preparando ya mi respuesta?

¿Estoy intentando entender o convencer?

¿Qué podría hacer de otra manera?

Trabajar estas cuestiones puede ayudar a ganar perspectiva, identificar recursos propios y encontrar nuevas formas de avanzar tanto a nivel personal como profesional.

Un espacio para pensar sin la armadura del cargo

Hay dudas, decisiones o situaciones que un profesional no siempre puede compartir dentro de su organización.

Contar con un espacio externo, confidencial y personalizado puede permitir mirar esas situaciones desde otra perspectiva.

No para decirle a alguien cómo tiene que liderar.

Sino para ayudarle a comprender mejor lo que está ocurriendo, cuestionar algunos automatismos, identificar qué necesita y poner en juego nuevos recursos.

A veces el trabajo estará relacionado con la comunicación.

Otras veces con las relaciones, la exigencia, una decisión profesional, un cambio, la confianza o la propia manera de afrontar una determinada etapa.

El punto de partida cambia, porque cada persona y cada momento son diferentes.

Entonces, ¿formación o coaching?

Si necesitas aprender qué hacer, una formación puede darte herramientas, estructura y práctica.

Si sabes más o menos qué deberías hacer, pero hay algo que te impide llevarlo a la práctica, quizá convenga explorar qué está ocurriendo contigo en esa situación.

Y no siempre hay que elegir.

Una empresa puede trabajar una competencia con todo un equipo y, al mismo tiempo, acompañar de forma individual a una persona que está viviendo un reto específico.

Lo importante es no empezar por el formato.

Primero, entender qué necesitamos trabajar. Después, decidir cómo hacerlo.

¿Hay algo en tu forma de trabajar o relacionarte que sabes que necesitas revisar?

Trabajo individualmente con profesionales y directivos que quieren abordar con más claridad situaciones relacionadas con comunicación, relaciones, exigencia, decisiones, cambios y desarrollo personal o profesional.

El proceso se adapta a la persona, al momento que está viviendo y a los objetivos que quiere trabajar. Haz click aquí para conocer las sesiones individuales.

Si lo que necesita tu organización es trabajar la comunicación, las relaciones o determinadas dinámicas de equipo de forma grupal, también puedes conocer mis workshops y conferencias a medida para empresas.

Preguntas frecuentes

¿Qué diferencia hay entre coaching individual y formación?

La formación está orientada principalmente a adquirir conocimientos, herramientas o competencias. El coaching individual parte de una situación concreta de la persona y permite explorar cómo la está viviendo, qué recursos tiene, qué la está frenando y qué nuevas formas de actuar puede probar.

¿Cuándo puede ser útil el coaching para un directivo o profesional?

Cuando existe un reto concreto relacionado con comunicación, liderazgo, relaciones, presión, toma de decisiones, cambios o desarrollo profesional y se necesita un espacio personalizado para entenderlo y trabajar nuevas respuestas.

¿Se pueden combinar coaching y formación?

Sí. No son formatos excluyentes. Una empresa puede formar a un equipo en una competencia determinada y complementar ese trabajo con acompañamiento individual cuando una persona necesita profundizar en un reto específico.

¿En un proceso de coaching profesional se pueden trabajar situaciones personales?

Cuando una situación personal está influyendo en cómo una persona trabaja, decide, lidera o se relaciona profesionalmente, puede ser útil incorporarla al proceso si es relevante para el objetivo que se está trabajando. La mirada es integral, pero siempre dentro del marco y los objetivos del coaching.


Sobre Anna Vicen Renner

Anna Vicen Renner es coach experta en comunicación, relaciones y desarrollo personal y profesional, autora del libro La ambición amable, conferenciante y colaboradora en medios de comunicación.

Acompaña a personas, parejas y profesionales a comprender mejor sus retos, potenciar sus recursos y generar cambios en la forma en que se comunican, se relacionan y avanzan.

También desarrolla workshops y conferencias a medida para empresas y organizaciones, abordando temas relacionados con comunicación, relaciones, equipos, crecimiento y liderazgo cuando el contexto lo requiere.

Más información y recursos: annavicenrenner.com

 

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