5 diferencias entre RESIGNACIÓN y ACEPTACIÓN

Querida lectora, querido lector:

A menudo me preguntan mis clientes cuál es la diferencia entre RESIGNACIÓN y ACEPTACIÓN.

¡Buena pregunta!

Así que, aquí tienes un post sobre ello.

Resulta que ambas palabras tienen efectos muy diferentes para nuestro desarrollo personal a pesar de tener la siguiente similitud: las dos implican dejar de intentar algo.

Y precisamente esa (sutil) diferencia entre ambos conceptos MARCA UN CAMBIO ABISMAL EN TI, EN TU FORMA DE ACTUAR y DE VER TU VIDA.


Aquí los 5 PUNTOS que he querido resumir para ti.


1. Primera diferencia
-Cuando me resigno me siento VÍCTIMA, me siento indefens@.
-Cuando acepto, sin embargo, asumo la situación y me hago cargo de mi vida enfocándome en lo que sí depende de mí. Me siento más
 PROTA, tomo las riendas.


2. Segunda diferencia

-Cuando me resigno siento 
IMPOTENCIA, es como si me quedara sin alas y sin libertad de acción.
-Cuando acepto veo
 OPORTUNIDADES, OPCIONES, CAMINOS y VIDA más allá, a pesar de la situación, que asumo que no puedo cambiar. 


3. Tercera diferencia

-Cuando me resigno no acepto la situación, persona, circunstancia. Es un «no me queda otra» pero
no lo acepto así, querría cambiarlo. Me enfado, me duele, no respeto que sea así. SIENTO RABIA Y FRUSTRACIÓN CONSTANTE.

-Cuando acepto respeto y, simplemente, no intento ni quiero cambiarlo. Reconozco la situación tal como es. SIENTO SERENIDAD Y LIBERACIÓN, aunque esté triste, enfadada etc…).

«Lo que es, es».


4. Cuarta diferencia
-Cuando me resigno siento que 
DECIDEN POR MÍ. Las circunstancias, las personas, la vida….
-Cuando acepto
 YO DECIDO cómo actuar y responder ante cada circunstancia de mi vida y con cada persona.

Es un enfoque diferente. ¿Lo notas?


5. Quinta diferencia

-Cuando me resigno mi actitud es PASIV@. Es como una sensación de 
«sobrevivo», aguanto pero poco más puedo hacer. Siento derrota. No puedo ser feliz. No me toca. No me lo permiten. No me lo permito.

-Cuando acepto me siento ACTIV@ ante la situación. No pierdo energía tratando de cambiar mi presente o pasado luchando contra algo quizá imposible. Me rindo ante la situación con madurez y transito el dolor, la rabia, perdono si eso me libera, sea lo que sea, siento con naturalidad y no me revelo contra algo que no depende de mí. Quiero avanzar y ser feliz. Punto.

 

Potente, ¿no crees?

 

Sé que no es fácil y algunos puntos requieren mucho trabajo interno. Sin embargo sé que:

unos pocos cambios de enfoque pueden significar grandes cambios en tu forma de vivir. 

Espero haberte aportando con este post, inspirado en una newsletter que escribí hace un tiempo. Si quieres leer más, puedes darte de alta y recibirás mis newsletters (me los curro) cada domingo.

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Será un placer conocerte en la videollamada informativa gratuita que ofrezco para conocerte y hablemos de aquello que te gustaría cambiar.

Te deseo felices aprendizajes y descubrimientos. 😉

Anna

 

Foto portada original: @giulia_bertelli


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