Cómo aprender a decir que NO. ¡Y que sí!

Hoy comparto contigo una reflexión sobre el APRENDER A DECIR QUE NO. 

Hace un tiempo lo escribí en mi newsletter semanal y he creído conveniente publicarlo aquí también.

Así que eres de l@s que quieren aprender a decir que NO creo que este post te va a gustar.

De hecho, ya habrás visto que hay una multitud de posts en redes y blogs que hablan sobre la dificultad de decir que no. Eso significa que esta sensación es muy común.

Es, aparte, un tema muy recurrente en las sesiones con mis clientes por ello podemos decir que es oficial,

NOS CUESTA DECIR QUE NO. 

Pues yo, que me gusta activar tu motivación, te propongo justo lo contrario:

PONER EL FOCO EN APRENDER A DECIR QUE:

Te preguntarás: «pero … ¿por qué? Si justo me pasa lo opuesto a lo que quiero y necesito!

No te preocupes, resulta que hablamos de lo mismo. Lo único que cambia es el enfoque desde el que te observas y realizas tu trabajo interior.

¿Y cómo se hace eso?

Te pongo un ejemplo:

Imagina que una amiga te ha pedido ayuda para montar muebles de Ikea (como estoy de mudanza me viene eso a la cabeza, jeje) pero esa tarde no te va bien, prefieres quedarte trabajando y luego descansar.

Pero, igualmente, dices que sí. 

Y luego piensas…¿por qué he dicho que sí si no quería?

Pues eso es lo que primero tienes que averiguar,

¿Qué te hace decir que sí?  ¿De dónde nace esa respuesta?

-Quizá tu compromiso con esa persona,
-quizá que el valor de la amistad es muy importante para ti y así lo honras, o,
-quizá, simplemente porque te da cosa defraudarlo.
-quizá porque piensas que eso es lo que se espera de ti,
-quizá porque no sabes como decir lo contrario
-quizá porque no puedes. soportar tener que decir que no.
etc…

Hacemos las cosas por varios motivos pero no siempre ese motivo es el que querríamos «defender ante un público» (a mis clientes les invito a imaginarse compartiendo ante un público)

Cuando actuamos desde allí, sin argumentación y sin sensación de liderazgonos privamos de una maravillosa sensación de libertad que, además, nos impedirá disfrutar de montar ese mueble. 😉

Si decides ayudar a ese amigo hazlo con conviccióncon rol de prota para sentir que eres dueñ@ de tus decisiones. Siente que es una decisión tomada desde tu libertad y no desde la obligación.

Si, por el contrario, decides decirle que NO al amigo, estás diciendo que SÍ, en este caso, a tu descanso, a tu momento a solas, a ese trabajo que quieres terminar. 

AMBAS OPCIONES SON PERFECTAS, SIEMPRE Y CUANDO LAS DECIDAS DESDE UN LUGAR LIBRE Y PUEDAS ARGUMENTARLO CON FIRMEZA.

Por ello esta es mi propuesta:

😊 No te enfoques tanto en que tienes que aprender a decir que NO o en pensar que te cuesta, sino que pon el foco en lo que te mueve, en conocerte mejor, en saber desde dónde escoges, en tus valores, en tus necesidades, en lo que quieres vivir, en lo que consideras que debes hacer para sentirte feliz contigo mism@. Y haz precisamente eso. 

Para unos será montar esos muebles, para otros será quedarse en casa, cada decisión es la ideal cuando se realiza con madurez, libertad y sintíendote prota y no víctima.

Es un enfoque que, a mí modo de ver, es más natural y simplifica el proceso.

Resumiendo:

Pon el foco en el SÍ con madurez y calma y verás cómo, de forma automática, natural y sin tener que dar explicaciones, estarás también diciendo que NO a muchas cosas y personas.

Y sin REMORDIMIENTOS Y CULPA podrás vivir en calma con ello.

Como les digo a mis clientes, «lo podrás defender ante un gran público con total tranquilidad».

¿Preparad@ para poner este enfoque en práctica?

¿A qué vas a decir que SÍ hoy?

Gracias por leerme. Te deseo un feliz de NOes y SÍes segúnnecesites.

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