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¿Y si fuéramos antes a terapia de pareja?

Hay un patrón que en las relaciones de pareja se repite demasiado. A ver si te suena:

Vamos a terapia de pareja cuando ya no podemos más. Cuando hemos agotado todos los recursos y lo único que queda es lanzar ese “último cartucho”, con la esperanza de que alguien (la terapeuta, el coach, la sesión) pueda salvar lo que nosotros ya no sabemos cómo sostener.

Y muchas veces… ya es tarde.

No porque no haya herramientas. Las hay. Pero cuando la relación está muy desgastada, cuando uno o los dos ya están en modo “huida” o “defensa”, lo que se activa con más fuerza es el rol de víctima. No queda ilusión. Y el foco ya no es crecer juntos, sino sobrevivir sin hacerse más daño.

 

Una buena relación también se entrena día a día

Hacemos tantas cosas a lo largo del día, que a veces olvidamos lo que realmente debemos cuidar. Vamos al gimnasio, intentamos comer sano, nos apuntamos a formaciones, llenamos nuestra agenda de reuniones… De tantas reuniones, que no nos queda tiempo para dedicarle a nuestra relación de pareja.

Es importante ser consciente de lo que de verdad nos sostiene: admirarnos, respetarnos, adaptarnos, comunicarnos bien, crear un proyecto de vida juntos, redescubrirnos, seguir explorando sensaciones y nuevas formas de estar juntos.

En este otro artículo “Para qué sirve la terapia de pareja y cuándo ir” ya te hablé de todo lo que se puede trabajar en estos espacios. No hace falta esperar a que haya una crisis monumental para acudir. A veces, basta con una sensación de estancamiento o el deseo genuino de seguir creciendo como pareja.

Hoy quiero compartir contigo tres casos reales que he acompañado en sesión. Por supuesto, mantengo el anonimato de todas las personas implicadas y algunos detalles han sido modificados para preservar su intimidad. Nunca comparto nada que pueda identificar a nadie. Lo importante aquí no son los nombres, sino los procesos, los bloqueos y todo lo que puede empezar a transformarse cuando la relación se pone sobre la mesa con conciencia y cuidado.

 

Caso 1: Estancados, pero abiertos a escuchar

Una pareja que vivía en el extranjero. Ella, española. Él, alemán. Se comunicaban en inglés, pero la sesión mezclaba los tres idiomas: castellano, inglés y alemán. Un puzzle lingüístico que reflejaba bien su realidad como pareja.

Llegaron a sesión porque se sentían atascados. Desde que fueron padres, sentían que no evolucionaban juntos. Ambos eran personas ambiciosas, con ganas de crecer, y se sorprendían al ver que, en su relación, no fluían igual de bien.

Pero, a diferencia de muchas otras parejas, ellos llegaron a tiempo. No esperaron a tocar fondo. Vinieron con apertura, con ganas de escucharse y de entenderse mejor. Y eso lo cambió todo. No venían a apagar un fuego, sino a descubrir nuevas formas de entenderse. A mirar con más curiosidad. A reencontrarse.

Caso 2: El bucle de las discusiones

Otra pareja llegó a consulta con un patrón muy claro: cada vez que trataban ciertos temas, saltaban chispas. Las discusiones eran fuertes, entraban en bucle, y terminaban siempre igual: uno se iba de casa, el otro se hundía. 

El objetivo aquí era sencillo en apariencia, pero profundo en práctica: escucharse y entenderse. Crear un espacio donde hablar sin miedo. Donde la conversación no fuera una batalla, sino un puente.

Y ese espacio apareció en sesión. Un lugar donde se practicaba la escucha respetuosa, la expresión clara, y el reconocimiento mutuo. Donde se entrenaba una forma diferente de conversar. 

Caso 3: Jugando a «quién tiene la razón»

Y luego están las relaciones que duelen. Las que desgastan. Las que caen en dinámicas tóxicas donde lo importante no es el vínculo, sino tener la razón. Esta pareja tenía una forma de comunicarse dañina, donde cada frase era una estrategia para ganar, para dominar.

En estos casos, el trabajo pasa por recuperar la base: el respeto, la intimidad emocional, el disfrute. Dejar de comunicarse desde el ataque o la defensa. Salir del rol machacador o machacado. Dejar de usar la relación como un campo de batalla.

Aquí, mi acompañamiento ayudó a fortalecer sus lazos y, sobre todo, a sentirse más seguros en la relación y a disfrutarse más. Sin la necesidad de estar a la defensiva ni lanzarse reproches de manera constante.

Lo que pasa en una sesión de terapia de pareja

Tanto si estás en crisis como si no, la terapia de pareja no es un juicio. Es un espacio donde una tercera persona (en este caso, yo) escucha, observa y ayuda a reconducir. Donde explorar nuevas formas de pensar, aprender a escuchar para comprender mejor a tu pareja y reconstruir la confianza en y entre vosotros.

No todo son soluciones inmediatas. A veces se descubre que el vínculo ya no tiene sentido. Que ya no hay nada que os une. Pero incluso en esos casos, se gana claridad, respeto, y se encuentra una forma de cerrar la etapa.

En otros muchos casos, aparecen nuevas motivaciones en la relación.

Si quieres saber cuáles son los problemas más frecuentes que suelen aparecer en terapia, puedes leer este otro artículo. Es probable que muchos de los casos te resulten familiares.

Una buena solución a tiempo

¿Y si no esperáramos al “último cartucho”?
¿Y si cuidáramos la relación como cuidamos otras áreas de nuestra vida?
¿Y si la viéramos como una oportunidad de crecimiento, no solo como algo que mantener a flote?

Existen muchas relaciones tóxicas que tal vez nunca se plantearon poner una solución a tiempo. Hoy escribo este artículo para que seas consciente de lo importante que es hacerte cargo de tu relación cuando más que haceros crecer os desgasta.

Por ello me gustaría que te quedaras con esta idea:

A veces, no se trata de romper la relación, sino de salvar la forma en la que os tratáis. En cambio, otras veces la única solución es alejaros y empezar una nueva etapa, cada uno por su lado.

En cualquier caso, la terapia de pareja es una herramienta de crecimiento para construir, para entenderse mejor y tomar decisiones con más claridad

Ojalá este artículo te haya sido útil y te ayude a vivir tu relación de una manera más consciente.

 

Gracias por leerme.

Anna

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